Una pregunta común que los buscadores de oro tienen es sobre cual es la mejor manera de limpiar las pepitas de oro que han encontrado.

La mayoría de las veces, las pepitas de oro que salen de la tierra no son muy brillantes ni están limpias, sino que suelen estar cubiertas de una cantidad de porquería considerable que se ha adherido a ellas. Esto es especialmente común en ambientes áridos o en áreas donde el oro no ha sido expuesto directamente al agua en movimiento.

Los buscadores de oro utilizan detectores de metales, a menudo,  para recuperar pepitas de oro que pueden estar muy sucias, por lo que necesitan ser limpiadas de alguna manera para mejorar su apariencia final. Esto es especialmente importante si tienes la intención de venderlas a algún coleccionista, pero incluso también si tienes la intención de quedarte con tu oro, un poco de limpieza siempre mejorará la belleza de la pieza.

La limpieza de las pepitas de oro, en realidad, no es tan difícil y, en función del tipo y la cantidad de material que se haya adherido al oro, deben utilizarse diferentes métodos de limpieza. Algunas pepitas de oro tienen sólo una ligera capa de suciedad y mugre que se limpia fácilmente con un lavado superficial, mientras que otras pueden requerir el uso de alguna sustancia química para romper la suciedad que se une a ellas.

La primera recomendación para empezar a limpiar tus pepitas de oro es simplemente frotar con un poco de agua y jabón, con la ayuda de un cepillo de dientes para llegar a los espacios más pequeños y escondidos. La gran mayoría de las pepitas de oro serán muy fáciles de limpiar con el uso de este método, y es tan simple como se describe.

Si con este sencillo procedimiento no has conseguido limpiar del todo tus pepitas de oro, y aún conservan algunas impurezas pegadas, lo siguiente que puedes hacer es sumergirlas durante unas horas en una solución de agua con vinagre antes de limpiarlas de nuevo con el método anterior para así eliminar estas impurezas más resistentes.

Otro método muy sencillo de limpieza es usar una mezcla de sal y vinagre. En un recipiente pequeño, añade un montón de sal y el vinagre, lo justo para que cubra tu oro por completo en el recipiente. Asegúrate de añadir una buena cantidad de sal de forma que quede sal sin disolver en el fondo del recipiente. Una botella de plástico es ideal, por ejemplo. El vinagre ayuda a disolver la suciedad adherida a la pepita de oro y el sal servirá como exfoliante en este proceso. Todo lo que tienes que hacer es sacudir o agitar la botella durante unos minutos para que el oro en su interior se lave de forma similar a lo que ocurriría en el tambor de una lavadora. Observarás como el color del líquido se oscurece a medida que la mugre y la suciedad se van desprendiendo de tu pepita de oro. Repite este proceso durante tanto tiempo como sea necesario hasta limpiar por completo tu oro. En casos extremos puedes dejar el oro en remojo en esta solución durante varios días o una semana, siempre agitando al menos una vez al día durante unos minutos.

Las técnicas aquí expuestas son soluciones simples que funcionarán en una gran mayoría de los casos, pero a veces te encontrarás pepitas de oro que están recubiertas con depósitos muy duros de otros metales o minerales que son muy difíciles de eliminar. En estos casos será necesario recurrir al uso de productos químicos más agresivos y respetar siempre las debidas medidas de seguridad a la hora de manejar estos compuestos.

Está escrito comúnmente que el ácido fluorhídrico es una gran manera de limpiar pepitas, lo cual es cierto. Desafortunadamente, también es cierto que puede ser mortal, incluso en pequeñas dosis. Unas pocas gotas en la piel de una persona pueden causar quemaduras extremas y la muerte. ¡No lo uses! Hay métodos mucho más seguros para limpiar las pepitas de oro que además no son tan peligrosos.

La limpieza de las pepitas de oro, por lo general, es bastante sencilla y se puede lograr usando los métodos más simples. Ten paciencia pues en algunos casos necesitarás un par de semanas para acabar de limpiar algunas de las pepitas de oro más sucias.

Te recomendamos el uso de los métodos más simples posibles y sólo usar productos químicos más agresivos si los métodos simples no funcionan, siempre con las adecuadas precauciones.

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