Buscar oro con ayuda de un detector de metales es un gran ejercicio, una interesante actividad para practicar al aire libre y, con frecuencia, también gratificante desde el punto de vista económico.

Si estás empezando en la busca de oro o tesoros a continuación encontrarás una serie de consejos interesantes sobre detectores de metales que te servirán de orientación y ayuda al principio.

Los detectores de metales pueden penetrar en la tierra y detectar un objeto enterrado aproximadamente a una distancia de un pie bajo la superficie, esto equivale a unos 30 centímetros de profundidad. La distancia exacta hasta la que cada detector puede penetrar dependerá entre otras cosas del tipo de metal que trates de localizar, el tamaño y la densidad del objetivo enterrado, la composición del suelo y, por supuesto, la calidad del propio detector. Los suelos que contienen una gran concentración de minerales generan una mayor cantidad de interferencias por lo que reducirán la profundidad de penetración.

Hay detectores de metales muy sofisticados. Los más baratos penetran apenas unos centímetros debajo de la superficie mientras los más caros penetran con su señal hasta diez o doce metros bajo tierra. Hay detectores que registran todo, los hay con discriminador, los hay que sólo registran el oro y la plata… algunos incluso incorporan una pantalla electrónica donde puedes ver la forma del objeto enterrado y hasta la profundidad a la que se encuentra enterrado (con metros y centímetros). De lo barato a lo caro, su precio puede variar desde apenas cien dólares hasta diez mil o más.

Si estás pensando en comprar un detector de metales es importantes investigar un poco primero. En el mercado existen una gran cantidad de marcas y modelos, pero como con casi todo al final obtienes aquello por lo que pagas. Así que si decides invertir tu dinero en un detector de metales de baja calidad acabarás encontrando solo una gran cantidad de basura y desanimándote más pronto que tarde. Comprar un detector de metales de buena calidad es una buena idea y una inversión que se puede amortizar en muy poco tiempo. Intenta buscar un modelo con una pantalla clara, buena calidad de sonido, accesorios disponibles y un peso que te resulte cómodo. Asegúrate también de que el detector de metales que elijas tenga una bovina sumergible. Auriculares, baterías recargables y un buen estuche de transporte son accesorios muy importantes a tener en cuenta.

En cuanto a su funcionamiento existen básicamente tres tipos de detectores de metales: detectores de movimiento, detectores de pulso y detectores multifrecuencia.

Los detectores de movimiento funcionan mejor para tierra y uso en agua dulce, las unidades de pulso funcionan mejor en agua salada. Los detectores multi-frecuencia son considerablemente más caros pero ofrecen lo mejor de ambos mundos y son más silenciosos y más resistente a las interferencias.

Cómo y dónde tengas pensado usar tu detector de metales es también importante a la hora de tomar una decisión. Aunque la mayoría de detectores de metales de gama alta funcionarán bien en casi cualquier condición o circunstancia, algunos aparatos de gamas inferiores pueden tener serias limitaciones.

Una vez que ya tengas tu detector de metales es importante que antes de salir a buscar oro sobre el terreno puedas practicar con tu detector y familiarizarte con su funcionamiento. Un ejercicio ideal para esto consiste en utilizar como objetivo diversos objetos de metal de pequeño tamaño y tratar de localizarlos con tu detector. De ese modo te resultará más sencillo empezar a reconocer los diferentes sonidos, así como adquirir cierta destreza en el manejo de tu detector de metales. Este pequeño entrenamiento te resultará de gran ayuda y te permitirá ahorrarte horas de confusión sobre el terreno, cuando de verdad salgas en busca de oro.

Una excelente alternativa, relacionada con lo dicho en el párrafo anterior, sería contar con la ayuda de algún buscador de tesoros más experimentado con el que poder trabajar o incluso pertenecer a alguna asociación de bateadores o buscadores de oro. Generalmente este tipo de asociaciones organizan rutas de bateo y actividades similares. Esto hace que la detección de metales, y la busca de oro y tesoros, se conviertan fácilmente en actividades sociales. Además de ser más divertida la experiencia siempre es recomendable practicar este tipo de actividades al aire libre acompañado por alguna otra persona y no en solitario.

En resumen, disponer de un buen detector de metales es fundamental si quieres ampliar tus opciones de encontrar oro. Además de las técnicas tradicionales, basadas en lavar la tierra de las orillas de un río, usar un detector de metales te permitirá poder buscar y encontrar oro de otras muchas formas. Una clara alternativa es usar el detector en una playa dónde puedes encontrar una gran cantidad de “tesoros” más actuales que van quedando olvidados y perdidos debido a la gran cantidad de personas que visitan el lugar.

De este modo tus opciones aumentan y no se limitarán solo a batear en rios en busca de la pepita perdida. Por supuesto puedes (y debes) seguir haciéndolo… además ahora también puedes ayudarte de tu detector de metales.

Encontrar oro enterrado o cualquier otro tesoro (joyas, monedas, etc) se convertirá en un nuevo reto y se volverá una actividad cada vez más adictiva hasta ocupar tu tiempo libre por completo…

¡Mucha suerte en tu busca! 😉

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